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5 de
Enero.
Despierto de
mi litera, y el panorama que puedo ver con las primeras
luces del día a través de la ventanilla es
impresionante…es tal la cantidad de nieve y el frío
del exterior, que se ha filtrado nieve en las ventanillas
del pasillo, acumulándose de manera notable en los
marcos. Llegada a Warszawa Centralna donde me despido de
mis compañeras de viaje. De camino al albergue, hago
notar que la gente se ha acostumbrado a los rigores del
invierno, aunque la temperatura es soportable, voy bien
abrigado (-8ºC). Mi albergue está situado a
escasos 100m de lo que fue el antiguo gueto de Varsovia.
Lo esperaba peor, pero el conjunto y los servicios generales
del albergue están impecables. Emprendo la visita
de la ciudad.
La Umschlagplatz, la calle Mila, Zelazna…numerosos
monolitos de granito salpican las calles del centro de la
ciudad para recordarnos una época que no debe ser
olvidada. No logro dar con el monumento al gueto de Varsovia.
Callejeo entre el “casco histórico” totalmente
reconstruido con el Vístula como telón de
fondo. Muy cerca, un impresionante monumento recuerda la
liberación de la capital y el Palacio de Cultura
construido por orden de Stalin no deja indiferente a nadie.
Toda la ciudad está en proceso de cambio y las numerosas
grúas construyen ahora modernos edificios de cristal
y hormigón. Pronto anochece y los antiguos tranvías
que se mezclan con la luz nocturna y el blanco de la nieve
me cautivan. Hay pocas personas en el albergue, pero…¡¡¡me
encuentro con dos chicas españolas de turismo por
Polonia!!! Estudian en Moscú y aprovechan la cercanía
de Polonia para pasar unos días. Hablamos y coincidimos
en viajar juntos mañana a Cracovia. Hora de dormir,
apenas me creo que estoy aquí.
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6
de Enero.
Nos levantamos
a una hora prudente para no ir con prisas. Nuestro tren
sale a las 10:00h. Tengo un pase Eurodominó de 4
días para Polonia, que al final no amortizaré.
Nuestro tren recorre la llanura polaca cubierta de un manto
blanco…entre unos rayos de sol que dudan de su salida.
Llegamos a Cracovia con algo de retraso, pero tampoco importa.
Mis dos compañeras deciden alojarse en el albergue
donde tengo ya hecha una reserva. Durante los primeros pasos
por la ciudad de Krakow, nos sorprende ver la inmensa cantidad
de nieve por todas partes menos en la acera y calzada de
las calles, gracias al constante esfuerzo de los quitanieves.
A nuestra llegada al albergue el recepcionista nos atiende
en un correcto castellano y nos cuenta que durante los 5
días anteriores no había parado de nevar.
El albergue es más pequeño de lo que pensaba,
pero bastante más acogedor y simpático que
el de Varsovia.
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Iniciamos
una breve visita a la ciudad cultural de Cracovia. Lo primero
y más cercano es la colina de Wawel junto al castillo
del mismo nombre. A estas horas de la tarde ya está
cerrado, pero paseamos por los alrededores y al filo de las
15:30h anochece…la puesta de sol es impresionante. De
nuevo el Vístula sale a nuestro encuentro. Visitamos
el barrio judío de Kazimierz y no damos con una sinagoga
señalada en el mapa. Muy cerca queda el casco histórico
de la ciudad, perfectamente conservado y cuyo centro neurálgico
sigue siendo la Plaza del Mercado (Rynek Glowny). Decididamente
Cracovia nos inspira otra sensación, más dinámica
y alegre que Varsovia. Regresamos al albergue con la vista
puesta en la importante visita de mañana. |
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